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Estudiantes de la Universidad Central se titula con distinción máxima con tesis de cannabis medicinal

Dos estudiantes de Trabajo Social realizaron su tesis de título “Medicina Cannábica En Chile: Analizando los facilitadores y obstaculizadores desde el Trabajo Social”, con la colaboración de Fundación Daya, para visibilizar el tema y erradicar los prejuicios en beneficio de la comunidad usuaria de cannabis medicinal y sus familias.

Las estudiantes de Trabajo Social de la Universidad Central, Constanza Rocha (26) y Tamara Roa (26), han destacado por realizar una investigación sobre cannabis medicinal en Chile con la colaboración de Fundación Daya. El documento titulado “Medicina Cannábica En Chile: Analizando los facilitadores y obstaculizadores desde el Trabajo Social”, les permitió titularse con distinción máxima.

En la actualidad, Constanza y su madre son usuarias medicinales, pacientes del Centro Médico de Fundación Daya. Ambas sufren de fibromialgia, y luego de un largo camino con medicamentos tradicionales, encontraron alivio en el Cannabis. “Agradezco a Fundación Daya, Mamá Cultiva y a los pacientes que nos ayudaron el proceso de investigación”. Quiero reconocer el acceso brindado, en cuanto al sujeto de estudio de la investigación y además por guiarnos en la visibilización de este tema, sobre todo de la criminalización sufrida por las y los usuarios, y por lo tanto, generar estudios para abrir nuevos caminos a profesiones que de igual forma pueden aportar en el proceso”, dice Constanza.

¿Por qué te interesó el tema?

Con mi compañera Tamara Roa se nos ocurrió ante la necesidad de dar a conocer el tema, sobre todo en el Trabajo Social, ya que es un área bastante nueva y quisimos abordarlo desde el acompañamiento que necesitan las familias y los usuarios de Cannabis Medicinal. Especialmente en la vulneración de derechos que sufren ante la necesidad de tener un tratamiento que les dé los resultados que no han encontrado en la medicina tradicional.

El Estado nos dice que podemos escoger nuestro tratamiento, la ley también lo dice. Entonces, si la ley 20.000 permite también el uso de cannabis para fines medicinales, ¿por qué aun así existe persecución y vulneración de derechos? Ante esta realidad, dijimos “hay que abordarlo desde el Trabajo Social”. Es necesario resignificar el tema, mirarlo desde un enfoque de derechos y desde la dignidad de las personas, porque al final lo que se está pasando a llevar es eso, la dignidad de las personas.

¿Cómo fue tu acercamiento al cannabis medicinal?

Con mi madre somos las dos pacientes, pero para la investigación traté siempre de mantenerme objetiva. Mi mamá sufría mucho, los medicamentos le hacían pésimo y un día un conocido que vivió algo similar con su madre, nos mandó a Fundación Daya y fuimos. Nos sentimos tan acogidas, fue como “no estamos solas”, y empezamos a ver pronto los resultados, entonces desde ahí me interesé en el tema. Lo conversé con mi compañera y sabíamos que no era un tema fácil para una tesis, que nos íbamos a enfrentar a gigantes, pero aceptamos el desafío.

¿Cómo fue la respuestas de los profesores?

Pensamos que la universidad nos iba a bajar el tema porque uno dice “cannabis” y la gente se escandaliza. Lo conversamos con nuestra profesora guía, Ana López, y ella nos dijo “denle con todo, tienen mi apoyo”. Abordamos el tema desde el Trabajo Social, con un enfoque de derechos, biopsicosocial y una dimensión terapéutica.

Ahora que ya estás titulada, ¿seguirás trabajando en el tema?

Sí, voy a seguir con la investigación. Desde la Universidad nos pidieron realizar un artículo nuevo del tema, ya que nuestra investigación inspiró a la creación de un capítulo de un libro de nuestros profesores Hugo Covarrubias y José Ignacio Núñez, acerca de la libertad de derechos, pronto a publicarse. Yo quiero seguir visibilizando este tópico. Todo parte desde la educación, desde la formación y el acceso, desde ahí uno puede transformar miradas. Eso es lo que quiero hacer.

Revisa la tesis completa aquí.