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Aumenta el número de plantaciones de cannabis en Chile

En lo que va del año, Carabineros ha registrado múltiples decomisos en plantaciones de cannabis a lo largo de país, desde Punitaqui hasta Constitución, señalando un aumento en la cantidad de cultivos en el país. ¿Será que este aumento nos revela el potencial industrial de Chile en materia de cannabis?

Por Diego Ovalle N.

650 plantas de cannabis incautadas en Catillo, otras 2 mil encontradas en La Ligua, 10 mil más incautadas en Curicó. Estos números sorprendentes son solo algunas de las plantaciones halladas y decomisadas en los últimos meses. La magnitud de los cultivos nos acerca rápidamente a la idea de tráfico, pero si pensamos en las posibilidades de desarrollo que nos plantean estos hallazgos, nos daríamos cuenta del enorme potencial que estamos desaprovechando.

En una entrevista para La Tercera, el director de la Unidad Especializada en Tráfico de Drogas de la Fiscalía Nacional, Luis Toledo interpretó el aumento en el número de decomisos por un incremento en la producción de cannabis. “Es cierto que el cierre de fronteras por el Covid -19 ha generado un aumento en el cultivo y plantaciones de marihuana, pero, además, hay otro fenómeno: organizaciones que están reconvirtiendo su rubro”, explicó.

Lo cierto, es que el aumento en el número de cultivos en el país puede mirarse desde diferentes perspectivas. Así que, y ¿si le damos una vuelta más?

Todas estas plantaciones tienen algunos factores en común, como la cantidad de plantas de cannabis, el conocimiento en el cultivo y personas detenidas por tráfico de drogas al infringir la Ley 20.000. Si erradicamos el discurso policial, sobre las drogas asociados al crimen y narcotráfico, quizás podríamos ver más allá y pensar en las posibilidades de una industria del cannabis.

Policía de Investigaciones mostrando decomiso de cinco plantas de marihuana. Créditos: Agencia Surpress.
Una señal hacia la industria

Según estadísticas del departamento especializado en la investigación del tráfico de drogas de Carabineros, durante 2020 se incautaron 143.835 plantas de cannabis sativa en territorio nacional, lo que significa un 29% más que en 2019, año que se incautaron 111.865. Entonces, ¿qué pasaría si el cannabis estuviera regularizado en Chile?

Bueno, primero que todo, se pondría fin a los decomisos y a la mirada criminalizadora hacia personas que solo están cultivando y trabajando con marihuana para mejorar su calidad de vida. Además, regular la producción de plantaciones en el país abre la oportunidad para que Chile se transforme en un polo de desarrollo a nivel agroindustrial.

Luis Quintanilla, presidente de Dispensario Nacional, señala que hay una gran oportunidad para que Chile se convierta en una potencia mundial en cannabis. Esto a raíz de que el país posee múltiples llanuras con suelo fértil y un clima que favorece la producción de la hierba, así como una creciente cultura cannábica generada hace años.

Dispensario Nacional, el primer club de cannabis en Chile, fue allanado en el año 2018 bajo la denuncia de plantación ilegal, esto por no poseer la autorización para cultivar del Servicio Agrícola Ganadero (SAG). En esa ocasión, fueron decomisadas casi 190 plantas de marihuana que tenían un propósito cien por ciento medicinal. Dado que Dispensario Nacional se encarga de cultivar las plantas que servirán de tratamiento para las personas que, bajo una receta médica, participen del establecimiento.

De acuerdo al informe “El índice cannabis: ¿Dónde se moverá la legalización?”, elaborado por Euromonitor International, se señala que Chile tiene un potencial en el mercado del cannabis y que las ventas podrían incluso superar la marca de los mil millones de dólares hacia 2025.

Es decir, dinero que se está perdiendo al no aprovechar las oportunidades de una regulación de cannabis. Además, se pierden recursos públicos en los procedimientos de allanamientos a personas usuarias, perdiendo de vista a verdaderas organizaciones delictuales.

Luis Quintanilla agrega que uno de los grandes obstáculos para superar la prohibición es el lobby de empresas farmacéuticas. Ya que estas son las principales beneficiadas de una prohibición del cannabis al cimentar su negocio en la estabilización del paciente y no en la sanación, provocando que las y los pacientes dependan de sus productos y servicios sin mayor interés de sanar.

Asimismo, Pablo Meléndez, director de operaciones de DayaCann Spa, primera organización en establecer una industria nacional para el cultivo de cannabis con fines médicos en Chile, coincide que el problema es político. “Tanto el poder ejecutivo como el legislativo han puesto las trabas necesarias para frenar cualquier proyecto o iniciativa que tenga relación con el cannabis”, asegura Meléndez.

De manera que, ambos especialistas concuerdan que Chile podría ser una gran potencia en una industria de cannabis. Aunque, también hay preocupaciones sobre cómo se llevaría a cabo ésta. El ideal, según Pablo Meléndez, es alejarse lo más posible del modelo del mercado que hoy rige nuestro país, de modo que las y los trabajadores de la industria del cannabis tengan condiciones dignas de trabajo, muchas veces ignoradas por el mundo agrícola

Cultivo de cannabis en la precordillera.
Plan cannabis 2020

El plan cannabis 2020 es una estrategia liderada por la policía de investigaciones que busca erradicar en su totalidad los cultivos de marihuana. Si bien un plan para detener el tráfico no suena mal, el hecho de que este enfocado en su totalidad al cannabis da que pensar. Estamos en tiempos donde cada vez más países se abren a una nueva regularización de la planta dada la evidencia en su potencial médico, como industrial.

El plan muestra como una de sus medallas el aumento en las incautaciones de cannabis en un 363% y un mayor número de detenidos con respecto al año anterior, pasando de 12 en 2019 a 123 el 2020, teniendo un aumento del 925%.

La existencia de este plan es una prueba empírica del enorme conocimiento de cultivo y las fértiles tierras para el cannabis que posee nuestro país y que hoy trabaja desde la ilegalidad. Esto nos invita a la reflexión acerca de la manera en cómo se están desaprovechando y malgastando recursos que podrían fácilmente ir en favor de la población. Sin duda, en Chile urge una nueva regulación al cannabis para así poner fin a una serie de errores y negligencias que se han llevando a cabo en estas últimas décadas.