Y después de la cosecha … Revivió. Técnica de revegetación

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Por Sr. Bigotes.

Una de las formas en que podemos clasificar las plantas es de acuerdo al tiempo de vida que estas tienen en relación a las temporadas. Existen plantas anuales, bianuales y perennes. Estas últimas, ya sean de hoja perenne o de hoja caduca, son aquellas que pueden vivir varias temporadas, como la mayoría de árboles y arbustos. Las bianuales son aquellas que duran dos temporadas, dedicándose primero a crecer y desarrollarse, para después florecer y dar frutos. Las plantas anuales son aquellas que duran una sola temporada, durante ese tiempo crecen y se desarrollan para luego dar sus flores, frutos o semillas (como las lentejas, los girasoles, etc.)

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Podríamos de forma inmediata suponer que las plantas de cannabis sativa corresponden a las que son del tipo anuales, pero también como sucede en otras plantas, esta característica puede variar según el fotoperiodo y condiciones climáticas.

La gran mayoría de los que cultivamos marihuana tenemos algún tipo de conocimiento sobre la influencia que tienen las estaciones y los fotoperiodos en su cultivo. En primavera y en pleno verano, cuando los días son más largos y existe mayor tiempo de luz disponible para nuestra planta, esta pasará por el ciclo vegetativo de la planta. Durante este periodo es cuando la planta crece, genera un sistema radicular para alimentarse, crecen los nuevos brotes, brazos, ramas y hojas. En resumen, es la etapa de crecimiento de la planta.

Ya terminando el verano y entrando al otoño, cuando los días vuelven a acortarse y la planta dispone de menos horas de luz, entrará en su ciclo de floración. Durante esta etapa la planta comenzará a generar sus flores, mismas que luego darán paso a las semillas (no en nuestro caso, a menos que eso sea lo que busquemos). Concluida esta etapa la planta termina su ciclo vital, cuando sus flores estén maduras las cosechamos y la planta muere.

Aunque en algunas partes del mundo (como en los trópicos, donde los fotoperiodos son casi todo el año de 12 horas de luz y 12 horas de oscuridad) podemos encontrar plantas de manera silvestre que son unos verdaderos árboles gigantes que van alternando su ciclo entre vegetativo y floración, esto no quiere decir que el cannabis no sea una planta anual o perenne, porque su duración dependerá de los fotoperiodos a los cuales se exponga. En los indoors es donde puede ser más fácil ver este comportamiento, ya que podemos mantener una planta en periodo vegetativo todo el tiempo que queramos, e ir sacando esquejes para luego hacerlos florecer.

Basándonos en estos principios, en este articulo veremos una forma de sacarle dos cosechas a una semilla o esqueje. De cierto modo, una vez que cosechemos nuestra planta la traeremos de vuelta a la vida para que podamos sacarle una segunda tanda de flores e incluso una tercera o cuarta. Para lograr la técnica de ‘revegetación’ deberemos seguir una serie de pasos.

Comenzaremos con nuestro cultivo normal, venga de semilla o de un esqueje, eso nos dará lo mismo, solo tenemos que tener cuidado de hacer crecer una planta fuerte y frondosa. Ojalá nos haya entregado una gran cosecha, porque, para revivirla después, lo más óptimo es que en su ‘vida anterior’ haya sido un gran ejemplar, sano y vigoroso. Lo ideal es que su alimentación también fuese la óptima y no presentara carencias o excesos de nutrientes durante su ciclo vital antes de la cosecha, lo mismo con plagas y enfermedades. Este punto es muy importante porque lo que haremos al revegetar la planta es aprovechar su sistema radicular y la estructura que ya había desarrollado para poder generar nueva vegetación. Cumpliendo todas las reglas básicas del cultivo de marihuana, no tendríamos que tener problema en hacer crecer una planta sana y conseguir una gran cosecha.

Llegado el momento de cortar o recolectar las flores, generalmente se arranca la planta de raíz o se corta el tronco y brazos. Bueno, para la resurrección de tu planta no podremos cosechar de esta manera. Primero dividiremos la planta en tres cortando solo los 2/3 superiores de la mata, el 1/3 inferior, sacaremos los cogollos mas grandes y maduros, pero debemos dejar la mayor cantidad de hojas y, sobre todo, esos mini cogollos que salen en la base de la planta. Aquí podemos realizar una especie de poda FIM en el cogollo y tratar de conservar la mayor cantidad de hojas y brotes y los cogollos mas pequeños que se vean.

Nuestra planta se vera como un árbol de navidad medio desarmado, pero ya desde este punto podríamos hacerla revegetar metiéndola en un indoor con un fotoperiodo de crecimiento, o entregándole más horas de luz cuando se haga de noche con bombillas de bajo consumo o algún foco (lámpara) que tengamos en casa.

Pero no es una de las mejores maneras de hacer revegetar tu cultivo, ya que el sustrato estará desgastado por los riegos, minerales añadidos durante el periodo de cultivo y acumulación de sales. El sistema radicular también tendrá raíces que ya habrán cumplido su labor y para nuestra ‘revegetación’ ya no son muy aptas.

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Técnicamente lo que estamos haciendo es un cultivo nuevo pero con cierta ventaja. Para eso deberemos preparar un nuevo sustrato, así este nuevo cultivo tendrá nueva tierra, pero también deberíamos hacer que a la planta le crezcan nuevas raíces. Si hacemos un corte en la tierra podríamos apreciar que el sistema radicular es como un reflejo de la estructura de la planta, y lo más lógico es que si cortamos la estructura de la planta, también deberíamos recortar un poco el sistema de raíces para conseguir un nuevo capellón de estas. Para cortar el viejo sistema radicular y conseguir uno nuevo, debemos cortar 3/4 de éste dejando solo 1/4 . Para esto deberemos retirar, en el caso que usemos maceteros, toda la tierra (a esta altura las raíces habrán tomado la forma de la maceta) y luego cortar de afuera hacia adentro hasta dejar la proporción mencionada anteriormente (1/3). En caso de que la planta esté directamente en la tierra, y siempre que no sea un árbol gigante, podemos enterrar una pala recta y enterrarla alrededor de la mata como cortando un cubo de sustrato.

No se asusten al reducir el tamaño de las raíces. Después de la cosecha habremos cortado casi la mayoría de la planta, y en la naturaleza la simetría es una ley fundamental, recuerden que después del trabajo de cosecha, la planta tendrá solo algunas hojas, brotes y cogollitos, no necesitará tantas raíces para mantener con vida esa proporción de follaje y poder generar un nuevo sistema radicular más joven y con mas fuerza.

El sistema radicular está constituido por dos tipos de raíces, las principales y adventicias. Las principales son las raíces más gruesas y largas, su función es básicamente atornillar la planta a la tierra, de está manera impedirán que el viento u otro factor bote la planta. Las adventicias son más delgadas y pequeñas, nacen desde las principales, son de estás raíces de donde consigue el alimento la planta y son éstas las que más nos interesa generar. Afortunadamente, también estás serán las raíces que más se regenerarán después de la poda, por lo que debemos fomentar su crecimiento desde el minuto uno.

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Ya tenemos la planta podada ‘arriba y abajo’, el sustrato ya debería estar previamente ‘preparado’. De aquí en adelante procederemos como en un trasplante normal y haremos un hueco en el nuevo sustrato para insertar lo que dejamos de raíces. Una vez colocada la planta a revegetar, regaremos con abundante agua todo el sustrato, agregaremos una fina capa de la mezcla que usamos para trasplantar y ‘emparejamos’ la tierra.

Es conveniente que este riego podamos hacerlo añadiendo algún estimulante para las raíces. Una forma de conseguirlo de manera barata es con lentejas. Para prepararlo debemos colocar dos cucharadas grandes de lentejas en una taza de agua y dejar reposar durante todo un día esta mezcla. Al siguiente día retiramos las lentejas de la taza sin botar el liquido que contiene y guardamos ese ‘caldo’ para utilizarlo adelante. Las lentejas que remojamos previamente debemos ponerlas en un contenedor con algodón o toallas de papel bien húmedas para hacerlas germinar. Cuando las lentejas ya hayan germinado, esperamos unos cuatro días a que los brotes estén largos  y cortamos las raíces separándolas de la ‘lenteja. Tomamos los brotes blancos y los molemos agregándole el agua donde previamente habíamos remojado las lentejas. Lo machacamos todo junto y filtramos con un colador. Esa mezcla la agregamos a un litro de agua. El liquido resultante nos servirá para estimular la producción de raíces gracias a las auxinas (fitohormonas) que producen estas legumbres.

Otro método que podemos probar es agregándole tiamina o vitamina B1 (comprar en farmacias), otro increíble enraizante que nos ayudará a conseguir el desarrollo de adventicias. Estas ampollas las diluimos, nos servirán unas dos por cada litro que utilicemos en el primer riego.

De aquí en adelante será primordial manejar con la mayor exactitud posible los periodos de luz y oscuridad a la que estará sometida la planta. Si tenemos un indoor, la metemos al closet con un periodo de luz de vegetación de 18/6. Trataremos de utilizar una luz que no sea tan potente, en ese caso una ampolleta de bajo consumo nos vendría perfecto, recordemos que la planta esta recién ‘mutilada’ y no necesita estresarse ni sobre exigirse. En el caso de que la planta esté en exterior (en maceta preferentemente) podemos evitar que la planta esté a la luz directa y cuando el sol se vaya apoyar las horas faltantes de luz con alguna lámpara o luz colgante (de bajo consumo ojalá). Para ambos casos, la planta no debe ser expuesta a luz muy intensa, por lo menos durante las dos primeras semanas, en este tiempo ya habrá comenzado a regenerar sus raíces y comenzará a crear nuevo follaje.

Hay que tener paciencia al utilizar esta técnica, ya que durante muchos días la planta no presentará ningún cambio visible, las hojas seguirán ahí, los cogollos se quedarán iguales y con el correr de los días se irán secando, habrá una pausa y después veremos cómo la vida cobra terreno mostrando los primeros brotes que se convertirán en futuras hojas. Aquí es donde se pueden horrorizar, ya que esas primeras hojas serán completamente distintas a las hojas normales de marihuana. Estas serán de un solo foliolo liso, sin la dentadura clásica de la hoja de cannabis. Pero mantengan la calma, que este es un muy buen indicio, nuestra ‘revegetación’ va por muy buen camino.

De aquí en adelante todo será muy lento. Nuestra planta primero tendrá que reponerse del estrés que sufrió en la poda general y luego tendrá que comenzar a regenerar ramas y hojas para crecer, y así poder formar flores que es lo que queremos conseguir.

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Cuando nuestra mata ya comience a regenerarse y a sacar sus primeras hojas, podremos acelerar el proceso aumentado las horas del indoor de 16/8 a 20/4 o subiendo las horas de exposición a la luz de apoyo que tenemos en nuestro cultivo de exterior.

Cuando veamos que la planta ya cuenta con una estructura bien formada, podremos pasarla a periodo de floración. No olvidemos que debemos alimentar la planta como si fuese cualquiera de nuestros cultivos durante sus dos ciclos, las diferencias no van a ser tan grandes en relación a la producción anterior, tendremos grandes y lindos cogollos, el tamaño dependerá del tiempo de decidamos hacerla vegetar, teniendo en cuenta el estiramiento que viven en los primeros días del ciclo de floración, si mantenemos las condiciones óptimas durante la vegetación nuestra planta podrá volver a crecer como la primera vez. Solo habrá una pequeña diferencia en el efecto de esta nueva cosecha, y es que el efecto será más ‘stoner’, pesado y narcótico. Si eres de los que les gusta quedar más inmóvil y tumbado, te deleitarás con la re-cosecha;  o para aquellos que les gusta fumar para dormir. También. Es poco aconsejable para realizar actividades que requieran rapidez y concentración.

Las veces que puedes repetir este proceso y hacer revegetar la misma planta una y otra vez lo desconozco. Existen casos en donde se ha podido revegetar una planta tres o hasta cuatro veces obteniendo buenos resultados de producción y calidad de los cogollos.

Espero esta guía les sirva de ayuda en caso de que se quieran aventurar en esta técnica y sacarle más provecho a un esqueje o semilla y puedan obtener más producción de una misma planta a través del tiempo. Lo bonito de esto que la marihuana, además de todo lo bueno que tiene, también es ‘reciclable’.

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