MARC EMERY: HAY QUE VOLAR A LA GENTE QUE NUNCA HA VOLADO

The Prince of Pot (El Príncipe de la Marihuana) fue uno de los invitados de honor de la Expoweed 2015. Fundador del partido ‘verde’ de Canadá, de la revista Cannabis Culture y del canal Pot TV, Cáñamo no perdió oportunidad de entrevistarlo y echar humo… del bueno.

Por Jorge Sánchez de Nordenflycht. · Traducción: Natalie Ballentine. · Fotos: Jorge Rosales

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Marc Emery fue el encargado de cerrar el Cáñamo Fórum de Expoweed 2015. Fiel a su estilo, el canadiense se paseó por el escenario hablando sobre los orígenes, prácticas y efectos del cannabis, como quien habla sobre lo humano y lo divino sin hacer distinciones vanas.

Y es que para él, esta planta es la solución a muchos de los problemas que enfrenta la humanidad, más aún considerando que sus cogollos nos acompañan silenciosamente, y desde hace miles de años, en nuestro hábitat y en nuestro propio ADN. Por eso hay niños con epilepsia que se mejoran al usarla, casas construidas enteramente de cáñamo que son practicamente indestructibles, y ateos que, al probarla, comienzan a creer en dios.

A sus 57 años, y luego de una veintena de detenciones bajo el yugo de la Administración para el Control de Drogas de EE.UU. (DEA), no se arruga con nada… tampoco para ofrecernos uno en medio de la conversación.

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Ya sabemos que estos eventos representan un acto de normalización a favor del cannabis. ¿De qué otra manera usted considera que contribuyen a la reivindicación de nuestros derechos?

Cuando vas a una exposición como esta vas a encontrarte con una explosión de gente cultivando y concientizándose sobre el tema, pero la exposición en sí significa que ya tienes, por ejemplo, la cooperación de la policía, porque, de lo contrario, no se permitiría. Hace cinco años no la había. Esta feria demuestra que los tiempos modernos llegaron y eso alienta a otros países: la gente en Colombia quiere su propia ‘expo’; Perú, Ecuador y Brasil también, nadie quiere quedarse afuera.

La cultura cannábica es una de las más beneficiadas en la nueva era social porque a la gente joven le gusta la marihuana y también las redes sociales. Hace 25 años, cuando empecé, nadie en Canadá sabía lo que pasaba en Chile. La comunicación es esencial para el activismo y ahora, que estamos todos conectados, la información se mueve más rápido y entonces ya nadie debe esconderse para consumir.

El Cannabis está convirtiéndose en un negocio global. ¿No teme a los monopolios o al surgimiento de otros fantasmas asociados a ese concepto?

En USA y Canadá hay mucho dinero moviéndose hacia el negocio, pero desde distintos lugares y gente, no creo que el monopolio sea posible: hay millones de personas que quieren invertir en el cannabis porque es un producto universal. El peligro está en que los cultivadores decidan salirse del negocio, porque, cuando se legaliza, el precio cae y va a seguir cayendo mucho. En Canadá, los granjeros venden a dos centavos el gramo.

¿Autorregulación o control estatal?

El mercado siempre está en lo correcto porque nosotros, los usuarios de cannabis, somos el mercado. No creemos que sea necesaria la regulación ni que sea efectiva. Los estados suben los impuestos, a pesar de que están ahorrándose dinero en el sistema judicial.

El cannabis medicinal está siendo cada vez más aceptado alrededor del mundo. ¿Por qué no ha sucedido lo mismo con sus usos recreativos?

Cuando la marihuana medicinal fue aceptada en California, en 1996, y en Canadá, en el 2000, mucha gente no sabía que tenía propiedades médicas y lo que pasó fue que comenzó a investigar y a darse cuenta de que sirve para tratar distintos tipos de cánceres, glaucoma, Síndrome de Crohn o epilepsia, y supo, por ejemplo, que las personas que fuman todos los días no van a sufrir alzhéimer. Una vez que la medicinal es aceptada, la recreacional está muy cerca, porque lo ‘recreacional’ no implica algo negativo, por el contrario, significa hacer cosas para uno y mantenerse sano.

Parece ser una cuestión de discurso. ¿En la práctica, qué podemos hacer para abrir los espacios que se merece?

En primer lugar hay que volar a la gente que nunca se ha volado, porque uno de los grandes problemas es el desconocimiento. Es importante volarlas en un buen ambiente, con buena marihuana, etcétera, y cuando sepan que se sienten bien y que es una buena sensación van a estar sorprendidas. Muchos creen que volarse es algo distinto, deberíamos ayudarlos a hacerles entender que el cannabis no te cambia en el mal sentido, que incluso te puede qyudar a ser mejor persona, más consciente. Tenemos que reducir el miedo. Así vamos a ver un gran cambio, casi a diario está pasando algo bueno en el mundo relacionado al cannabis y eso hace 20 años era imposible. A la gente le molesta la marihuana de mierda y está aburrida de la discriminación.

Usted es un hombre que conoce de cerca el tema mediático. ¿Cree que los grandes medios de comunicación internacionales, como CNN o BBC, han flexibilizado su mirada respecto a la weed?

Yo creo que los medios están siendo muy positivos. Sanjay Gupta hace un programa en CNN sobre marihuana. Él es doctor y un activista muy importante que introdujo la idea de que los niños deberían tener acceso a marihuana si presentan problemas médicos. En general, creo que la mayoría de los diarios tienen opiniones positivas sobre el cannabis, siempre están buscando material para sus páginas o blogs porque saben que la gente joven lo va a leer. También es bueno para la publicidad tener historias y videos sobre marihuana. Las audiencias quieren cannabis y por eso están invirtiendo en ella.

¿Cómo ve al movimiento cannábico en nuestro país?

Veo un gran progreso. Me acuerdo que en el 2005 mandé a un periodista de mi revista para que entrevistara a los fundadores de Cáñamo porque nunca habíamos oído hablar de algo en Sudamérica. Escribimos ese artículo sobre Chile y estoy muy feliz de que en 10 años las noticias sean cada vez mejores, que el progreso vaya en una dirección positiva. Tienen varios periódicos sobre el tema y en lo medicinal tienen a Fundación Daya. Internet, además, hace que la información esté disponible y que la sociedad aprenda y empuje nuevas políticas.

Conozco a cultivadores que están sembrando en todos lados. Estamos viendo tanta actividad en Chile como nunca antes habíamos visto. ¡Es genial lo que está pasando y será tan distinto en los próximos cinco años!

Solo por curiosidad, ¿cómo se siente ser ‘El Príncipe de la Marihuana’?

En realidad me tomo ese título en serio. CNN me lo dio el año 97 porque en USA no encontraban personajes como yo que se mostraran en la televisión. Después, a revista Time y a The Economist también les gustó. Para titulares suena bien. Y ahora, cuando lo dicen, lo tomo muy en serio porque quiero tener el amor y el afecto de la que considero mi gente, la gente cannábica. Quiero ganarme ese afecto y hacer cosas buenas por este movimiento, quiero que se sientan felices con los cambios que se están dando. En todo el mundo la gente está peleando y cultivando e invirtiendo mucha plata porque cree que hay un gran futuro en todo esto. Recién en Canadá elegimos a un hombre que quiere legalizar la marihuana, y cada vez que un político dice que la legalicen los ciudadanos lo aceptan, ya no está estigmatizada. Incluso los conservadores dicen que el cannabis debería ser legal, porque todos conocemos gente que fuma y no queremos que vayan presos.

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