Fundación Daya sembrando esperanza

Durante los meses de mayo y junio de 2017, respondiendo al interés de la comunidad y al éxito de ediciones pasadas, Fundación Daya realizó nuevas sesiones de cursos de autocultivo en Santiago.

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Gracias a estos cursos, tanto los pacientes como sus cuidadores, tienen la posibilidad de comprender los procesos y ciclos de esta planta, sus requerimientos básicos o formas de cultivo.

Es por estas convocatorias por las que cada martes la casa donde Fundación Daya trabaja día a día se repleta más de lo normal: cada martes, a esta casa de dos pisos rodeada de frondosa vegetación y tierra húmeda, llegan grupos de pacientes a aprender a cultivar una planta que ha estado prohibida por demasiado tiempo. Una planta con numerosos usos medicinales, hoy comprobados por la ciencia, que desde hace milenios ya se ocupaba para curar.

Los grupos de pacientes y familiares llegan cada martes para a aprender técnicas de cultivo o de elaboración de sus medicinas, una vez que sus plantas ya dieron frutos, en talleres que se imparten de manera intercalada semana a semana. Entonces se mezclan con otros pacientes que, como cada día, esperan atención médica. Por eso los martes la pequeña casa parece desbordarse de gente.

Los pacientes que día a día atiende Fundación Daya, esperan tranquilos en la sala de estar de una casa que hoy funciona como una particular consulta terapéutica: no solo por que en ella se usen las versátiles propiedades de la cannabis para tratar un largo número de patologías. Sobre todo, porque es un lugar donde se intenta volver a tratar al paciente como a una persona.

Las personas que llegan por primera vez a Fundación Daya suelen ser pacientes que ya han perdido la paciencia, después de un largo recorrido por los fríos pasillos de la medicina tradicional del sistema público y privado. Personas que ya no pueden esperar porque ya han perdido demasiado: la salud, buena parte de su dinero, parte importante de la calidad de vida de sus familias y, a veces, hasta eso que suele ser lo último en perderse; la esperanza.

Las personas que llegan a Fundación Daya muchas veces llegan buscando un terapeuta o médico que los escuche, que les dé tiempo, que demuestre gestos tan sencillos y humanos como hablarles con cariño y verdadero interés. Lo hacen buscando una cura, un alivio, una esperanza o simplemente, en algunos casos, una muerte más digna.

Así llegó Juan, un estudiante universitario que aprende a elaborar la medicina que aliviará los síntomas del cáncer de su abuelo, y así llegó Mariela, paciente que hoy aprende a cultivar la planta que la ayudará a manejar los dolores de su artrosis. Y así llegó Francisca Medina, hace ya un año, para tratar un trastorno de ansiedad que no pudo resolver con los onerosos medicamentos tradicionales.

Luego de su atención, a Francisca se le recomendó utilizar cepas altas en CBD, más índicas que sativas, pues éstas últimas aumentan los niveles de ansiedad. Francisca asistió a los talleres ya descritos y luego se inscribió en el curso de autocultivo que imparte la fundación, el cual consta de 12 horas pedagógicas, donde los participantes profundizan en las técnicas de cultivo. Cursos que al finalizar entregan de manera gratuita, kits de cultivo a los pacientes cuyo contenido varía según la disponibilidad, pero que suelen contener lupas, abonos, tierra y semillas. Todos elementos donados a la fundación por distintos grow shops a lo largo de Chile y bancos de semillas internacionales.

Así Francisca recibió una donación de semillas de las cepas White Domina y White Domina CBD del banco Kannabia Seeds. “Los resultados fueron excelentes: de crecimiento muy rápido y germinaron todas”, dice Francisca meses después de su cosecha.

En sus cosechas anteriores Francisca no había logrado obtener una buena producción de flores para preparar su aceite medicinal. “Las de otro banco no me germinaron todas, crecieron poco y con flores pequeñas y menos resinosas, en las mismas condiciones climáticas”, señala. “La White Domina anduvo súper bien, de ella germinó una planta muy resistente, de frutos abundantes. De hecho resistieron muy bien a la mosca blanca”.

Sobre los efectos de la White Domina CBD, Francisca considera que la ayudó a mejorar bastante su ánimo.

“Cuando mis niveles de ansiedad bajan, puedo manejar mejor mi vida y mi ánimo. Me ayudó a mejorar la concentración y tiene un efecto muscular muy relajante: por ejemplo, mi espalda se siente más aliviada”. Con respecto a los efectos de la White Domina con rasgos más índicos, Francisca relata que el efecto fue bastante relajante y somnífero, ideal para conciliar el sueño.

Hoy Francisca trata su ansiedad exclusivamente con cannabis. Está a punto de titularse como médico veterinario y trabaja como parte de Fundación Daya.

Porque ese es otro efecto que suele generar el trabajo de esta institución sin fines de lucro, en los pacientes: cuando recibes ayuda de manera desinteresada, las personas suelen devolver la mano a otros que lo necesitan. De esa manera se sigue sembrando alivio y cosechando solidaridad. De esa forma la planta sigue creciendo para quienes la necesiten.

Estamos deseosos de conocer los testimonios futuros de quienes han participado en estas últimas ediciones de los cursos de autocultivo. Al igual que en ocasiones anteriores, gracias a las gestiones de Fundación Daya, los asistentes obtuvieron gran parte del material necesario para llevar a cabo su autocultivo y poder participar así de forma más activa en su tratamiento. La variedad de semillas cedidas esta vez por el banco de semillas Kannabia Seed Company fueron de la variedad Mataró Blue CBD. Anticipándonos a los resultados que vayan a obtener los asistentes, se puede decir que se trata de una de las variedades estrella de Kannabia Seeds, al cruzar la genética más aclamada por los usuarios con genéticas ricas en CBD.

El resultado sería una planta de poca altura, con abundantes ramificaciones, sus hojas tienden a tonos azulados. En su floración es gran productora de resina y exuberantes cogollos de bulbos muy gordos y duros.

Su sabor es terroso con matices a madera vieja, similar a las barricas de roble. Su efecto es intenso, no olvidemos que proviene de una genética afgana original, calmante, útil en usuarios con dolor, perfecta para el día a día. El sabor tiene un toque afrutado y dulce.

En los análisis de cannabinoides que se han realizado, los resultados obtenidos fueron un ratio CBD/THC 1:1.5 (7 %/ 10 %), aunque debemos recordar que estos niveles pueden variar según las condiciones del cultivo.

Este híbrido con predominancia índica es muy productivo, con una producción media de 550 gr/m2 en interior y que puede alcanzar los 800 gr/planta en exterior.

Su periodo de floración puede clasificarse como corto, pues en 60 días debería estar lista, por lo que al cultivar en exterior podría estar lista a finales de marzo.

Estaremos al tanto, para que dentro de algunos meses, los asistentes a este último curso de autocultivo nos cuenten de forma más detallada su experiencia con esta variedad, desde los ratios de germinación, la evolución durante el cultivo, y lo que es más importante para todos, los efectos y beneficios que han experimentado los pacientes de Fundación Daya.

 

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